Hace unos días publicábamos la prueba de la Specialized Epic Pro. Como es norma, testamos a fondo las bicicletas de prueba en los caminos habituales de nuestro entorno para poder extraer conclusiones sólidas. Pero en esta ocasión (no te lo contamos en su momento…) también nos hemos aventurado con ella a realizar un pequeño viaje, con un resultado muy satisfactorio, y más siendo la Epic una bicicleta claramente enfocada a competir.

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Y pesar de haber hecho muchos kilómetros durante las semanas previas a aventurarnos al viaje desde Oporto a Santiago, fueron estos caminos los que más desafiaron a la Specialized Epic Pro.

De Oporto a Santiago de Compostela

Esta aventura comenzó de inmediato por las calles iluminadas de Lisboa, desde el inicio de la famosa y emblemática acera Carriche hasta la estación Santa Apolónia, donde tomamos el tren Intercity hasta la estación Campanhã, en Oporto.

Este fue el escenario real para “sentir” la Epic desde sus entrañas, dado que el recorrido es muy diferente: grandes subidas, pistas abiertas, algunos singletracks, descensos rápidos llenos de piedra, alquitrán…

Es en estos escenarios donde nos encontramos con una panoplia de diferentes recorridos, distintas condiciones meteorológicas e incluso momentos en los que pedaleamos con la máxima energía, con el famoso “mazo” ya llamando a la puerta….

Sucedió incluso lo más inesperado, ya que las condiciones climáticas ese fin de semana fueron las más terribles de toda nuestra vida como usuarios de bicicletas (y motocicletas). El pronóstico era de lluvia, es cierto, y la temperatura era de 18/19 grados. En principio, tolerable…

Salir de Oporto nunca es fácil debido al tráfico, pero afortunadamente fue fluido y sin lluvia. Sin embargo, 40 km antes de la llegada a Ponte de Lima hubo un auténtico diluvio y las temperaturas bajaron a 12 grados en pleno verano. ¡Sufrimiento a tope!

Era imposible calentarse con un simple cortavientos, así que llegar a Ponte de Lima se limitaba a encontrar el primer restaurante y poner nuestras manos debajo de la secadora del baño para ver si volvían a coger color.

La previsión para el resto de la tarde era 100% lluvia, lo que obligó a pasar una noche inesperada en esta hermosa ciudad y una tarde y noche secando el equipo y los zapatos con el secador de pelo.

Entonces, siempre con la cabeza en alto y concentrados, salimos de Ponte de Lima a las 8 de la mañana del día siguiente hacia Santiago de Compostela, donde llegamos a las 4 de la tarde. Fueron unos 180 km, con algunas paradas para recoger agua, llenar el estómago, hacer algunas fotos y socializar en el camino con los demás peregrinos. El cuerpo aguantó mejor de lo esperado, y es que la Epic nos cuidó durante todo el recorrido….

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A Prueba! Specialized Epic Pro

 

 

Nuno Margaça

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