El motivo del frío que se pasa a ‘lomos’ de una bicicleta no es otro que la velocidad que desarrollamos, que hace de enfriamiento. Y no solo la velocidad, la lluvia o simplemente la humedad, pueden convertir una placentera jornada de pedaleo en un verdadero suplicio. Y, sobre todo, en categorías donde la velocidad que se desarrolla es alta, como en la bicicleta de ruta…

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Así que debemos saber con qué nos podemos encontrar y cuáles son las medidas que hemos de tomar, tanto antes de salir como en plena ruta si nos pilla por sorpresa…

Foto: La Vuelta

La sensación térmica

Habrás oído hablar de ella en la tele, en los espacios destinados a la información meteorológica…pues en ciclismo tiene mucha influencia. En un teórico día sin viento, con una temperatura ambiente de 10 grados y desarrollando una velocidad de 40 km/h, la sensación térmica pasa a ser de -1ºC, efecto debido a la relación que existe entre la temperatura ambiente y la velocidad del aire generada por nuestro movimiento.

Foto: EWS

Nuestro cuerpo ha de mantener 37°C de la forma más precisa, así que tiene la capacidad de adaptarse a los cambios de temperatura exterior, pero dentro de unos límites, poniendo en marcha una serie de mecanismos para mantenerse caliente, activando fuertemente tus músculos (por ejemplo al tiritar), generando así el calor que necesitas. A tu alrededor se forma una fina capa de aire caliente que tu piel ha calentado, pero que con el viento esta capa se ve desplazada, sintiendo más frío.

Conclusión: cuando hay viento, sientes más frío que cuando está en calma, aunque la temperatura sea la misma. Si a esta situación añadimos además la lluvia, nuestra merecida jornada ciclista puede ser convertirse en una maldición.

4 recomendaciones para prepararnos ante el frío

Antes de salir en un día que sabemos que va a ser frío y que, si no llueve, posiblemente lo haga, lo más importante de todo es estar mentalizados de lo que nos vamos en encontrar, para lo que has de estar preparado (y mentalizado, muy importante):

1.Varias capas: Si tenemos claro que durante nuestra ruta vamos a afrontar muy distintos tipos de orografía, es más recomendable salir con varias capas de ropa que con una prenda gruesa. De esta manera, podremos quitarnos algo en caso de asfixia. Además, la fina capa de aire que se genera entre capa y capa sirve de aislante.

Foto: La Vuelta

2.Chubasquero: El mayor enemigo del ciclista cuando hace frío es la lluvia. El chubasquero, como cualquier otra prenda del ciclista, debe tener una doble función: protegernos de la lluvia, y expulsar el calor que generamos durante el ejercicio, para evitar la asfixia ya que, ante un esfuerzo muy intenso (subir un puerto, por ejemplo) nos puede ahogar o, si lo llevamos durante mucho tiempo, nos puede provocar deshidratación, así que atención con su uso. Si nuestro chubasquero no tiene una cierta permeabilidad al sudor, trataremos de darle una cierta ventilación realizándole unos pequeños agujeros (el mejor sitio suele ser en las axilas).

Foto: Spiuk

3.Manos y pies: Un problema añadido es la pérdida del dominio de la bicicleta provocada por el frío. No es que pierdas los reflejos, pero la capacidad de reacción inmediata muscular disminuye notablemente, por lo que es imprescindible tener las manos bien protegidas. Para el frío seco podemos encontrar multitud de guantes en el mercado, pero si aparece la lluvia, no escatimes y hazte con unos específicos para la lluvia… Para los pies nos podemos encontrar con los típicos cubrebotas de neopreno (no muy recomendables si haces ciclismo de alta montaña, los destrozarás), por no decir del numeroso calzado específico que existe (la membrana Gore-tex es de lo más efectivo).

Foto: Spiuk

4.Se dice que es por la cabeza por donde perdemos mayor calor corporal (hasta una pérdida de un 40%), y es que la sensación térmica depende mucho de cómo hayamos protegido nuestra cabeza. A la ya clásica gorra o el conocido sotocasco, se están uniendo fundas específicas para el casco, que tapan las aberturas para evitar la entrada de aire y lluvia. Otra alternativa (en las bicicletas de carretera) es la utilización de cascos Aero, los cuales son cerrados. El inconveniente es la peor ventilación de nuestra cabeza. Importante es el uso de gafas, aunque sea invierno y no haga sol, porque el aire frío, en contacto directo con los ojos, produce irritación.

6 Consejos para antes y durante una jornada de frío

1. Cambiar la hora de nuestras salidas, siempre que podamos. La mejor franja horaria en la época invernal es durante el mediodía. La luz del sol nos ayudará a mantenernos más calientes, elevando nuestro estado de ánimo. Además, rodar con la luz del día es mucho más aconsejable ya que aumenta la visibilidad y la seguridad en los días nublados o lluviosos.

2. No comprar tallas muy grandes de ropa, mejor ajustadas porque, aunque no nos protejan mucho más ante el frío, sí que pararán más el viento. Además, cuanto más amplia, más perjudicará nuestro coeficiente de penetración en el aire. Y que no sea demasiado gruesa, es mejor llevar dos. Cuando tengamos calor, nos quitaremos una y la guardaremos en los bolsillos del maillot por si lo necesitamos más tarde.

Foto: Spiuk

3. El uso de manguitos y perneras es recomendable en los primeros compases de la ruta, para protegerte mejor del frío (especialmente en las rodillas) e ir cogiendo temperatura. Si además hay lluvia, dar aceite en las piernas, para impermeabilizarlas contra el agua (se amortigua la pérdida de tono muscular).

4. Si nuestras manos no cogen suficiente temperatura, lo ideal es cambiar con cierta frecuencia su posición en el manillar y hacer pequeños ejercicios con ellas (abrirlas y cerrarlas, por ejemplo). Además, ello ayudará a expulsar el agua de los guantes.

Foto: Spiuk

5. Una buena manera de que nuestras piernas luchen contra el frío y mantengan el tono muscular es no abusando del desarrollo, que llevemos una buena cadencia de pedaleo. Esta técnica nos serviría además en caso de que encontráramos nieve en la montaña, incrementando la adherencia.

Foto: La Vuelta

6. Contra la hipotermia, seguir rodando. Esta ocurre cuando la temperatura central de nuestro cuerpo comienza a descender, causada por una combinación fatal de fatiga, humedad y viento. Lo mejor que podemos hacer es seguir adelante y continuar rodando, buscando siempre tener el viento a nuestra espalda. Una vez en casa tomaremos las medidas oportunas.

Fotos: Spiuk // La Vuelta // EWS

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José Escotto
¡El responsable de GoRide España! No falta experiencia en el área de la bicicleta (y el deporte en general) y mucho menos entusiasmo a la hora de difundir las últimas novedades sobre ciclismo y BTT.

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